SANTIAGO JORGE o La emoción del color
A lo largo de historia de la
pintura- no han sido pocos y tampoco serán los últimos pintores que han
reflejado en sus obras artísticas- el fenómeno del cromatismo, siendo éste un
común denominador de muchos artistas, verbigracia: el pintor Paul Gaugin quien intentó en su primera etapa artística en su relación con el color la liberación de objetos
cotidianos. El artista francés transformó el color en un lenguaje emocional, de
mayor expresividad, en el cuadro El cristo amarillo hace uso del color pintando
el paisaje rural de Bretaña, pero es en su magna obra titulada: ¿de dónde
venimos? ¿quiénes somos? ¿A dónde vamos? Donde llega a su cúspide artística,
haciendo uso del cromatismo en cuestiones existenciales y metafísicas respecto
al destino del ser humano, dejando una influencia decisiva en pintores de la
talla de Matisse y en el siglo XX el español Pablo Picasso, el artista
malagueño divide en estados emocionales cada color en varias de sus obras: el
color azul es para él sinónimo de tristeza, mientras el color rosa significaba
optimismo y esperanza, el negro entra en un estado lúgubre en
su etapa cubista, que reflejan su estados emotivos. Una de las escuelas donde el estudio del color
se ve reflejado en sus alumnos fue en el
siglo pasado la Escuela de Lujan Pérez, en Gran Canaria, Santiago Santana, Felo
Monzon y Jorge Oramas fueron sus
alumnos más aventajados. El crítico de arte Juan Manuel Bonet define a Oramas como un “ metafísico solar”,
en el autor canario la luz atlántica cumple una función axial, cada uno
de sus cuadros tiene una fuerte presencia lumínica, en su cuadro Risco que es la
portada de un maravilloso libro titulado Jorge Oramas o El tiempo suspendido,
el pintor demuestra una limpieza pictórica magistral, con dos palmeras
verticales apuntando a un cielo cerúleo, y su lado casas rurales pintadas de
blanco, amarillo, naranja y rojo. El autor del mencionado libro, Andrés Sanchez Robayna define la relación
del pintor insular con el color: “en Oramas,
el color es acaso el máximo vehículo, la manifestación más cierta de la luz,
una luz iluminante”. En la isla de La Palma, Santiago Jorge también hace uso de
un cromatismo emocional, lo primero que se presencia en sus cuadros, es una presencia del paisaje aun sin definir
gracias al color, el espectador puede intuir la presencia de algo más en
la obra. Santiago Jorge se confiesa seguidor
de la Escuela Lujan Pérez que a principios
del siglo XX, tuvo gran repercusión en el
periodo de las Vanguardias en Canarias.
El pintor palmero tiene un acercamiento al arte desde una perspectiva filantrópica,(
dando talleres a colectivos desfavorecidos, asociaciones de de mayores, centros
de dia) muchos de sus cuadros han sido
expuestos en Galicia, Tenerife… además de
su tierra natal. Santiago entiende el arte de una manera humanística y altruista, pintar para
sanar y sanarse, en un mundo donde el pragmatismo y utilitarismos ocupar territorios
cotidianos en la vida del individuo, es reconfortante
saber que hay artistas que hace del arte
su misión vital.
